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  • José E.

¿Qué necesitamos para compartir nuestras calles?

"¿...cómo hace?

"¿...y cuándo llueva?


Como regla general, cuando converso con alguien acerca de mi vida sobre las dos llantas estas preguntas suelen ser lo que rompe el hielo. De primera entrada queda claro que el pensamiento general es que dejar de usar el carro es incomodarse de gratis.

Pfff - ¿ciclo vías? ... eso son solo calles pintadas...

Cientos de preguntas que no ayudan al mejoramiento colectivo de nuestros métodos de transporte, mucho menos motivan a quienes tienen el deseo de pasar de una idea a la acción.


Siempre he querido pensar que las barras de entrada que tiene la movilidad activa son ajenas a nosotros, es decir, como si la responsabilidad no fuera nuestra. Barreras como la falta de una red vial que motive y proteja a los ciclistas, falta de duchas o parqueos en las empresas, entre muchas otras. Sin embargo, cada vez me doy cuenta de que no son las únicas ni las de mayor peso. Somos nosotros quienes consciente o inconscientemente nos hacemos creer de que no podemos hacer el sacrificio de desplazarnos de manera más consciente con nuestro entorno. Ya sea por miedo, tiempo, negatividad, mera pereza o falta de ganas, son muchísimas las razones que impiden que veamos más ciclismo urbano en nuestro país. Parece ser una actividad reservada para aquellos que lo hacen por necesidad o loquitos como yo que han decidido "incomodarse". Sí, constantemente me preguntan que por qué me incomodo si tengo el carro parqueado coleccionando polvo y telas de araña.

Ciclovía en San José, California

Ahora bien, en lugar de enfocarme en los aspectos negativos que nos impiden echarnos a la calle, me parece que es una gran oportunidad para luchar por una mentalidad positiva pro-ciclismo. Queda claro que la falta de un sólido marco legal, de la mano con infraestructura vial y organizacional pesa, pero no es quién tiene la decisión final. ¡Somos nosotros quienes podemos levantar la voz y luchar por el cambio que queremos ver! Si nos quedamos cruzados de brazos esperando a tener ciclo vías como de la foto, o a que todas las empresas habiliten duchas y parqueos para que lleguemos en nuestras bicicletas, pues creo que nos quedaremos esperando sentados en una presa.

Entonces... ¿cómo luchar por un cambio?



Hace poco estuve leyendo un libro de Simon Sinek (si no saben quién es, averigüen de una) en donde hablaba del concepto de los círculos de seguridad en las organizaciones. El concepto básicamente habla de que en las organizaciones, los departamentos deben de enfocarse en protegerse unos a los otros para poder estar enfocar la energía en luchar contra las amenazas del mercado. Sin embargo, muchas veces pasa que los departamentos se enfocan en pelear entre sí, lo cual los deja mal parados a la hora de enfrentarse a la competencia externa. Parece un concepto simple y fácil de seguir, pero creo que termina siendo la realidad de muchos lugares en nuestro país. Aprovechando uno de mis viajes mañaneros, en donde me pierdo en mis pensamientos, traté de adaptar el pensamiento a nuestra situación vial. Al pensar en todos los elementos que conforman nuestro ecosistema vial, rápidamente me di cuenta de que el concepto de los círculos de seguridad aplica perfectamente - lamentablemente en el mal sentido. Todos los usuarios de nuestras calles estamos desgastando nuestra energía tratando de ser los primeros en llegar, llámese: buses, camiones, carros, motocicletas, ciclistas, peatones, etc. Vivimos a la defensiva y los afectados somos todos.

¡Pared chuza en la oficina!

Siguiendo por esa línea de pensamiento, me gustó pensar en el concepto de que todos formamos parte de una receta que es necesaria para solucionar el problema vial. Lo que pasa es que todos creemos que podemos hacerlo individualmente, cuando en realidad somos parte de una cadena que debe de funcionar en conjunto para el bienestar de todos. Decidí que la Receta para la Movilidad Sostenible es un concepto que voy a impulsar conforme avance el año. ¿En qué consiste? El concepto busca, de manera simple y concreta, dejar claro de que las partes interesadas tienen la responsabilidad de contribuir al mejoramiento de las condiciones de nuestra infraestructura vial, permitiendo un aprovechamiento pleno de los diferentes métodos de transporte y de las vías en las cuales los utilizamos.


Sería muchísimo más fácil luchar por mejores condiciones en las carreteras si todas las partes involucradas buscaran el bienestar colectivo, en lugar de estar tratando de aprovecharse para llegar de primeros.


¿Quiénes estamos en la receta? Me gusta pensar en los siguientes cuatro ingredientes:

1) Gobierno: queda claro que para el funcionamiento idóneo de todas las partes, necesitamos el respaldo del Gobierno por medio de leyes e iniciativas que busquen el bienestar colectivo. Transportarnos es un derecho de todos y para todos.

2) Organizaciones: las empresas u organizaciones deben de entender que su fuerza laboral se ve perjudicada por el mal estado de nuestras carreteras. Enfocarse en proveer las condiciones necesarias para que sus empleados puedan optar por métodos puede traerle enormes beneficios a la organización como un todo. En la medida en que existan mejores condiciones para que los empleados puedan escoger con mayor libertad como llegar a sus trabajos, habrá una mejor relación entre empleador y empleados.

3) Transporte Tradicional: Sí, queda claro que todos creemos que al andar en un vehículo tenemos total prioridad para llegar a nuestros destinos. Sin embargo, debemos de tener claro que la carretera se debe de compartir. Cambiar el chip y estar más dispuestos a compartir la carretera nos beneficia a todos.

4) Transporte Activo: Si somos ciclistas, peatones o cualquier otro tipo de transporte activo, debemos de tener claro que también se deben de respetar las carreteras. El adecuado uso de puentes peatonales, pasos peatonales o ciclo vías es la prioridad. En la medida en que respetemos y compartamos la limitada infraestructura vial, veremos como obtendremos mayor respeto de parte de quienes también hacen uso de la misma infraestructura.


Me parece chiva pensar que ya casi cumplo tres meses de haberme embarcado en esta aventura. Más de mil kilómetros acumulados me han permitido reflexionar mucho acerca de lo que debemos de cambiar como sociedad para adoptar mejores formas de transporte, y si bien es cierto es clave que contemos con una infraestructura que así lo permita, debemos de empezar por cambiar nuestra forma de pensar. Las carreteras fueron hechas para ser compartidas, y hasta que no lo veamos de esta forma, será muy difícil dejar de lado la crisis en la cual vivimos.


Creo que mi principal meta durante este año es lograr que las personas reflexionen acerca del rol que llevan a la hora de transportarse de un lugar a otro. Sí, obviamente me gustaría ver más ciclismo urbano, pero también sería increíble ver una mejor sinergía entre las partes involucradas.

Cuando me preguntan... ¿para qué se incomoda? - mi respuesta es la siguiente - ¿incómodo? ¡comodísimo!


Tres meses han sido suficientes para encontrar un espacio que me ha traído grandes amistades, experiencias increíbles y la satisfacción de luchar por un cambio que quiero ver en nuestro país. Todos tenemos la capacidad de luchar por el cambio que queremos en nuestras vidas, por lo que no queda más que poner manos en la masa y luchar por lo que queremos.


¡Saludos!

José


P.S. - ¡si quieren escuchar una conversación que mantuve con el equipo de Poco a Poco respecto a la movilidad activa, aquí les dejo el link!


¡Transitarte 2019!

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